Bodega Montelliana, una nueva señal en el paisaje productivo.
Bodega Montelliana, una nueva señal en el paisaje productivo.

Bodega Montelliana, una nueva señal en el paisaje productivo.

Una intervención de regeneración arquitectónica e identitaria redefine la imagen de la histórica cooperativa vinícola de los Colli Asolani, transformando un área productiva carente de calidad en un lugar reconocible, capaz de dialogar con el territorio y contar, a través de la arquitectura, la evolución de una empresa profundamente arraigada en el paisaje veneciano.

Una arquitectura que recompone el contexto industrial

El nuevo centro directivo de la Cantina Montelliana y de los Colli Asolani, diseñado por el estudio michielizanatta, se inserta a lo largo del eje vial que conecta Montebelluna con Conegliano, en un contexto productivo fragmentado y carente de una clara identidad. La intervención no se limita a responder a necesidades funcionales, sino que asume un rol urbano, rediseñando con medida y elegancia el frente industrial y devolviendo una imagen coherente y contemporánea a la cooperativa, hoy protagonista de una producción que supera los 16 millones de botellas de Prosecco al año.

Bodega Montelliana, una nueva señal en el paisaje productivo.

Espacios direccionales y representativos para una empresa en crecimiento

Con una superficie de aproximadamente 10,000 metros cuadrados, el complejo está diseñado para acompañar el crecimiento de la empresa y albergar diversas funciones: oficinas, sala de juntas, área de degustación y una terraza para eventos y momentos de representación. El cuerpo principal, de planta rectangular y distribuido en tres niveles sobre el suelo, organiza los espacios de manera racional y flexible, garantizando comodidad, luminosidad y una constante relación visual con el exterior, cualidades indispensables en los proyectos de arquitectura dedicados a los entornos laborales y a la representación empresarial.

Bodega Montelliana, una nueva señal en el paisaje productivo.

Fachada material y ritmo vertical

La identidad del edificio se expresa con fuerza en la fachada, construida a través de la alternancia de hormigón prefabricado, chapa perforada y madera. Todos los materiales están unidos por un motivo de ranuras verticales densas que introducen un ritmo constante y refinado, en diálogo con la horizontalidad general de la composición. Las cortinas de color naranja, visibles desde el exterior, añaden una nota cromática vibrante y transforman la luz en un verdadero elemento arquitectónico, capaz de animar la fachada y de variar la percepción del edificio a lo largo del día.

Bodega Montelliana, una nueva señal en el paisaje productivo.

Diálogo entre lo nuevo y lo existente

En el frente sur, un muro rojo intenso marca la entrada principal y guía al visitante hacia el cuerpo de escaleras que distribuye los diferentes niveles. El mismo color se retoma en la parte trasera, donde caracteriza al edificio existente destinado al almacenamiento del vino, ahora relacionado con el nuevo volumen a través de un espacio intermedio de conexión visual y funcional. Esta lógica de recomposición se extiende también a la tienda y al almacén, unificados por una fachada metálica que sirve como marco y elemento organizador de todo el sector productivo.

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