Las caballerizas, cuando la ruina se convierte en refugio contemporáneo.
Las caballerizas, cuando la ruina se convierte en refugio contemporáneo.

Las caballerizas, cuando la ruina se convierte en refugio contemporáneo.

En el Lago Maggiore, un antiguo establo renace como una doble casa de vacaciones: un proyecto que dialoga con la historia, el paisaje alpino y el lenguaje de la arquitectura contemporánea.

Una ruina como punto de partida

Le Stalle se encuentra en una zona rural cerca del Lago Maggiore, solo accesible a través de un antiguo camino romano de piedra. Aquí quedaban los restos de un establo, demasiado comprometidos para ser restaurados, pero protegidos por estrictas normas de conservación. El proyecto de Pedro&Juana surge precisamente de esta limitación: mantener la huella original del edificio, permitiendo una ampliación máxima del 20%. La elección fue preservar la forma rectangular y la materialidad de los muros, agrandándolos ligeramente y dividiendo el volumen en dos unidades habitacionales, creando una ruptura visual que aligera el impacto general.

Las caballerizas, cuando la ruina se convierte en refugio contemporáneo.

Techos inclinados y piedra reciclada

Los dos volúmenes están cubiertos con techos a dos aguas de pizarra, inclinados en direcciones diferentes, como si uno de los edificios buscara una vista privilegiada hacia el lago, quinientos metros más abajo. Los nuevos muros de piedra se han construido reutilizando los materiales provenientes del derrumbe del establo original, fortaleciendo el vínculo con el lugar. Canalones profundos y salientes marcados anclan visualmente el edificio al terreno escarpado, mientras que los desagües dobles de acero Corten atraviesan la fachada, interactuando con una incisión horizontal que aligera la masa de granito.

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Ventanas como cuadros en el paisaje

¿Cómo enseñar a las antiguas piedras a hablar un lenguaje contemporáneo? Perforando los muros con gruesos marcos de concreto, que se convierten en verdaderos marcos en el paisaje lombardo. Uno enmarca el campanario de una iglesia encaramada en la montaña, otro captura la profundidad del bosque. Los espacios interiores se articulan alrededor de estas vistas, que cambian y se multiplican en el paso entre la zona de día, la cocina, las habitaciones y la terraza. Es aquí donde el proyecto también se inserta en el debate sobre los proyectos de diseño interior, donde la luz, la vista y la materia se convierten en herramientas narrativas.

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Dos casas, dos ambientes

Casa A y Casa B se desarrollan en dos niveles, adaptándose a la fuerte pendiente del terreno. El espacio central alberga la escalera que conduce al jardín superior y a la entrada de la segunda vivienda. El exuberante verde del jardín contrasta con el aspecto rocoso del edificio y este diálogo continúa en el interior. Cada casa tiene su propia paleta cromática que caracteriza cocinas, muebles y baños. Precisamente los baños, revestidos con azulejos coloridos a toda altura, se convierten en pequeños espacios de bienestar, cuidados hasta en el más mínimo detalle. Así, Las Estancias, desde la ruina, se transforman en un refugio contemporáneo que conserva la memoria del lugar y la reinterpreta como un espacio para habitar, observar y detenerse en el paisaje alpino.

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